ACTUALES Y FUTUROS
En Chile, al igual que en el resto de América Latina, una parte importante de la población subsiste en base a su propio esfuerzo muscular accionando herramientas de bajo costo, de corta vida útil y que, por ser cambiadas frecuentemente, pueden mejorarse y reemplazarse sin que las empresas deban incurrir en grandes inversiones. Este es un tema no superado y en el que la ergonomía tiene aún mucho que aportar, ya que se puede reducir riesgos de problemas músculo-esqueléticos, fatiga y accidentes, si se mejora la organización del trabajo y se adaptan herramientas y accesorios a sus características. Sin embargo, no basta sólo con esto, sino que también se requiere considerar otros aspectos tales como alimentación, provisión de elementos de seguridad adecuados, capacitación y exigencias de rendimiento que no sobrepasen límites recomendables de esfuerzo físico. La adaptación ergonómica de los trabajos manuales no es fácil, pero con estudios sistemáticos se puede ir motivando a los empresarios para introducir cambios simples que incrementan el bienestar de sus trabajadores.
El ejemplo más claro es el desarrollo alcanzado en el sector forestal chileno, que ha sido ampliamente analizado en dos libros publicados por la Organización Internacional del Trabajo, OIT, (Apud y cols. 1989, 1995). Los primeros estudios en el campo forestal se orientaron a mejorar las condiciones de vida en los campamentos, que son los hogares temporales para estos trabajadores. Los dormitorios, áreas de recreación y comedores que habitualmente usaban estaban lejos de las condiciones mínimas de higiene y comodidad. Lo mismo ocurría con la alimentación, que en trabajos manuales de alta intensidad debe ser aportada en cantidad suficiente para equilibrar los requerimientos calóricos y de nutrientes que demandan estas tareas.
Cumplidos los requisitos básicos de vivienda, alimentación y recreación, los trabajadores requieren ser capacitados, siendo ésta la instancia precisa para reforzar técnicas seguras de trabajo. Las etapas descritas son una condición previa a la adaptación ergonómica de herramientas, técnicas y métodos de trabajo. Los resultados hasta ahora obtenidos han sido francamente auspiciosos. Los criterios aplicados en el estudio de trabajos físicos pesados han permitido superar lo meramente descriptivo. En otras palabras, la orientación no ha estado sólo en seguir cuantificando cuántos accidentes se producen, cuáles son las deficiencias de alimentación o de vivienda en los campamentos, etc., sino que, sobre la base de los conocimientos generados con criterios multidisciplinarios, se han buscado soluciones para superarlos con la participación de empresarios y trabajadores.
Lo que se ha señalado para trabajos manuales tradicionales, es también válido para la innovación tecnológica del futuro. A menudo, cuando se planifica la mecanización de un sistema de trabajo existe bastante claridad respecto a costos y niveles de producción esperables, pero son escasas, por no decir nulas, las ocasiones en que los planificadores pueden responder sobre los efectos que dichos sistemas tendrán sobre la seguridad y salud de los trabajadores. Como el costo de la mecanización es alto, cuando las maquinarias se adquieren sin pensar en los operadores, si su diseño es inadecuado, los trabajadores deben continuar expuestos a los riesgos hasta que la máquina termine por destruirse. Modificar estos elementos para reducir problemas tangibles derivados, por ejemplo, de la postura de trabajo, la repetitividad de las acciones, la visibilidad de los equipos, el diseño de controles e indicadores, el ruido, las vibraciones, etc. rara vez se realizan, con consecuencias directas para la población laboral, que se manifiestan en niveles críticos de accidentabilidad, deterioro de la salud y subutilización de las maquinarias por la inadecuada adaptación de ellas a los usuarios. Mientras esto siga ocurriendo parece improcedente hablar de desarrollo tecnológico y más bien debería mantenerse el término mecanización. Desde un punto de vista ergonómico, el desarrollo tecnológico sólo se consigue en la medida que la mecanización, además de producir aumentos en la producción, no presente riesgos para los trabajadores. Cuando esto no se logra, el recurso humano aparece como un término abstracto desconectado de los elementos que lo integran que son personas. Esta es una barrera que es necesario superar y, a nuestro juicio, la ergonomía puede contribuir porque, por definición, propende a un trabajo multidisciplinario donde cada integrante del equipo tiene algo que aportar en materias específicas, que ayuden al logro del objetivo central que es la protección del hombre. Por esta razón, la ergonomía del futuro requerirá cada vez más que los profesionales de la salud incorporen en sus mallas curriculares conceptos sobre problemas de adaptación del trabajo al hombre.
Esta es una breve síntesis de los propósitos de la ergonomía. En el fondo se puede sostener que esta disciplina aporta criterios integrativos para el análisis y solución de los problemas que afectan al hombre en su trabajo. La ergonomía tiene un carácter "constructivo" que es fundamental para la incorporación de tecnologías "sanas". Las labores correctivas, por lo general, son de alto costo y nunca permiten soluciones completamente satisfactorias. También es importante la disposición de las empresas para realizar intervenciones ergonómicas. Un mejor ambiente laboral, que ayude a mantener el estado de alerta y la motivación, como por ejemplo, creando mayor variación en las tareas, haciendo el ambiente más estimulante e incorporando a los trabajadores en la toma de decisiones respecto a la mejor forma de realizar sus actividades, son elementos fundamentales en la búsqueda de sistemas de trabajo en que se equilibre bienestar humano y productividad.
Estos principios tan lógicos son difíciles de llevar a la práctica por diversas razones. Una de las más importantes es que no existe un especialista único capaz de entender y dar solución a los múltiples y diferentes problemas laborales. En este contexto, es necesario hacer una diferenciación entre lo que podríamos denominar estudios básicos, estudios ergonómicos aplicados y aplicaciones propiamente tales. Si se considera que el diseño ergonómico del trabajo apunta al buen uso de las capacidades del hombre con respeto por sus limitaciones, es necesario investigar para conocer con la mayor certeza los límites humanos y así realizar acciones para evitar que el trabajo sobrepase las capacidades física y mental de los trabajadores. Por otra parte, el puente entre el conocimiento básico y las aplicaciones lo constituyen las investigaciones ejecutadas con fines correctivos en actividades ya existentes y los estudios anticipativos realizados en el estado de planificación de un trabajo. Es en estas etapas donde los profesionales de la salud pueden contribuir con conocimientos específicos que ayudan a una mejor comprensión de los problemas y a la búsqueda de soluciones prácticas. Por último, la acción final que implica implementar sistemas de trabajo basados en resultados de los estudios multidisciplinarios previos, es una decisión que toman los empresarios y, principalmente, los ingenieros involucrados en los procesos productivos.
Apud, E., Bostrand, L., Mobbs, Y. y B. Strehlke (1989). Guidelines on ergonomic study in forestry. Ed.: Organización Internacional del Trabajo (OIT), Ginebra. [ Links ]
Apud, E. y Valdés, S. (1995). Ergonomics in Forestry: The Chilean Case. Ed.: Organización Internacional del Trabajo (OIT), Ginebra. [ Links ]
Murrel, K.F.H. (1969). Ergonomics. Ed.: Chapman and Hall, Inglaterra. [ Links ]
Zander, J. (1986). Introduction to Ergonomics. Documentos del Curso Internacional de Ergonomía, Wageningen. [ Links ]
*Profesor Titular Unidad de Ergonomía, Facultad de ciencias Biológicas, Universidad de Concepción. eapud@udec.cl

